Hoy me apetecía escribir para compartir con vosotros/as esta reflexión. Y es que hace ya unos meses que la figura y el rol que represento como hombre se han vuelto muy presentes.

La razón es que dentro de poco voy a ser padre. Por supuesto que no es la primera vez que me planteo lo que representa para mí ser un hombre, pero es verdad que en un momento tan particular y sensible como éste se me activan todos los radares y las alarmas. Apuesto a que si como yo, eres de los hombres que no se siente cómodo ni comparte los roles de género que imperan en nuestra sociedad y que busca una forma diferente de estar en el mundo, cuando llega un momento así nos planteamos, – yo me planteo ¿Cuál es mi lugar? ¿Qué papel juego yo? ¿Cuál es mi rol como padre? ¿Y como pareja?

Hubo un tiempo hasta hace poco en que esas cuestiones sobraban: el hombre trabajaba y era el sostén económico de la familia. Ese era su cometido y no había que pedirle mucho más; ni que fuese sensible, ni cercano, ni que dejara ver sus emociones. Sí se esperaba que estuviera presente, pero ¿emocionalmente? no, eso sobrepasaba sus funciones; tampoco se le exigía que fuera un buen educador o que se ocupara de los/as hijos/as más allá de proporcionarles sustento. Ahora bien ¿Qué ocurre si te encuentras en la circunstancia de no tener un trabajo fijo, si no tienes una vía de ingresos regulares? ¿qué pasa si no puedes garantizar esa seguridad económica, ese sostén? Quizá yo no sea de los que pueden aportar esa tranquilidad, ya que soy de esas personas que se desenvuelven mejor en el presente y prefieren adaptarse y avanzar movidos por lo que éste les va trayendo. Y debo decir que confiando en mí mismo y en la vida, hasta ahora es una fórmula que me funciona. Pero reconozco que la demanda de seguridad es una que opera a nivel subconsciente.

Un amigo que ya es padre no hace mucho me decía que dentro del espacio y la función de la crianza él piensa que se hace necesario buscar la forma en la que cada uno de nosotros, hombres, podemos aportar. Él, entre otras cosas, ha elegido aportar desde la cocina y ha tomado esa responsabilidad en el reparto de tareas. Ese ejemplo me ayudó. Creo que elegir y hacer mío el “desde donde yo aporto” puede ser una buena clave para permitirme ocupar un lugar claro, para poner en valor lo que SI doy, para reconocérmelo y sentir que la balanza se equilibra.

Creo que elegir y hacer mío el “desde donde yo aporto” puede ser una buena clave para permitirme ocupar un lugar claro, para poner en valor lo que SI doy, para reconocérmelo y sentir que la balanza se equilibra.

Me parece curioso observar cómo no es sino en momentos trascendentes de esta naturaleza, que los auto cuestionamientos aparecen: es ahora cuando desde lo más profundo emergen a la superficie miedos e inseguridades que ni sabía que existieran.

Lo bueno es que ya me siento más maduro para escucharme, respirar y dar un espacio a estas emociones que surgen; abrazarlas, acompañarme y permitir que mis recursos se movilicen para que pueda ampliar mi mirada y así poco a poco dejar que se diluyan.

Lo bueno es que ya me siento más maduro para escucharme, respirar y dar un espacio a estas emociones que surgen; abrazarlas, acompañarme y permitir que mis recursos se movilicen para que pueda ampliar mi mirada y así poco a poco dejar que se diluyan.

Quiero aquí también dirigirme a vosotras, mujeres que buscáis “nuevos” hombres, que buscáis nuevas formas de relacionaros con nosotros. Por una parte eso es muy positivo, aunque yo os diría que quizá estéis aspirando a un ideal casi imposible de alcanzar. Un hombre que se muestre sensible, cercano, que os pueda escuchar, que pueda compartir sus emociones con vosotras y que además os ofrezca seguridad, protección, etc. es en realidad un súper hombre.

Yo supongo que tanto hombres como mujeres estamos buscando nuevas formas de relacionarnos y ese es un camino que tenemos que ir construyendo juntos/as, un camino a crear.

Un abrazo

Guillermo Delgado

En estos momentos me dedico a la Terapia individual , el Masaje californiano y al trabajo de autoconocimiento a través de la propuesta corporal semanal “Movimiento Cuerpo y Creatividad”.