¿Quién sabe qué nos deparará este día? Sí, hablo de hoy. Ninguna persona tenemos asegurado lo que está por venir, lo que nos va a suceder. Jugamos con nuestras creencias, con lo que consideramos más probable que nos pase. Esto, en cuanto a este día que tenemos tan próximo. ¿Y qué pasa cuando hablamos de la vida, de nuestra vida en general? Aunque somos muy conscientes de que algún día acabará, relacionamos su finitud con un evento futuro, deseablemente un acontecimiento que tendrá lugar en un futuro muy lejano. Nunca relacionamos el fin con nuestro presente, ni siquiera con un día como “mañana”. En mi experiencia, y en la de la gran mayoría de personas, no es un tema al que normalmente demos demasiado espacio en nuestra mente, no al menos de una forma frecuente o recurrente.
A partir de que me detectaran esta enfermedad, y a pesar de que tras los ciclos de radioterapia (primero) y quimioterapia (después) a los que me he sometido hemos conseguido que el tumor detenga su crecimiento, esa idea del final, que antes del diagnóstico se perdía en el infinito y rara vez tenía presente en mi mente, ha pasado a visitar mi consciencia con relativa frecuencia. Desde aquél día de Diciembre de 2018 empecé a considerar la posibilidad de que ese evento – mi muerte – pudiera tener lugar en un futuro más cercano del que pensaba. Desde entonces sí que me resulta difícil obviar la realidad de que la vida es finita. La presencia de este pensamiento a menudo ejerce coerción sobre mí a la hora de planear, a la hora de desarrollar el interés sobre proyectos, y en definitiva a tener ilusión por la vida. Influye en todo aquello cuyo horizonte o desarrollo visualizo a medio plazo. Y cuando hablo de medio plazo me estoy refiriendo a meses.
Quiero compartir con vosotros/as que hay una cosa que me ayuda a desplazar a un lado – o al menos relegar a un segundo plano – este pensamiento de incertidumbre. ¿Cómo me permito disfrutar de la vida? Pues anclándome en el presente, en la vida que sí tengo y puedo agarrar con mis manos. Sin ninguna duda esto me permite disfrutar de cierta tranquilidad, porque es ahora cuando siento que estoy vivo y es ahora cuando puedo disfrutar de muchas de las cosas que me están pasando. No quiero que la energía se me vaya en la preocupación de algo que, aunque es real – mi paso (y el de todos y todas) transitorio por este mundo físico -, no me facilita que disfrute de mi presente ni contribuye a mi crecimiento.
El caso es que me considero una persona a la que se le hace necesario “planificar”, “imaginar”, por lo que a pesar de mis intentos de anclarme en el presente, a menudo no puedo evitar desear que ciertas cosas futuras ocurran.
¿Y cómo hago eso de anclarme en el presente? Sobre todo planificando a corto plazo y centrándome en mi paternidad, que es una forma de compartirme con las necesidades que no son únicamente mías. ¿Qué podría ser algo similar si no fuese padre? El centrarme en las necesidades reales y genuinas que pudiera tener, dejar de lado los pensamientos y creencias falsas. En fin, posar los pies en la tierra y centrarme en lo que puedo tocar. Y por que no regalarme y entregarme en aquello que brillo.
Para mí también está siendo importante dejar espacio al sí, a la confianza en la vida; dejar que broten pequeñas semillas de actividades y planes con el foco puesto a medio o largo plazo. Eso me permite de alguna forma confiar de forma más relajada en todo lo que sea que esté por venir. También la conciencia de que no hay nada escrito y que nunca se sabe lo que el futuro deparará, cómo se comportará el tumor, que avances científicos y médicos aparecerán, etc. Esto me ayuda a “volver a mí” y apreciar y abrazar el presente con todos mis sentidos.
Cada vez más siento que esta vida es como un baile. Yo la experimento así. Y en esta danza improvisada e imprevista dejo espacio sin excepción a todos los pensamientos y preocupaciones que me surgen, y permito que bailen con mi realidad mayormente amable, con lo que puedo ver, oír, tocar y sentir. Es en este delicado equilibrio que se sostienen mi tranquilidad y mi presencia.
Os deseo un buen baile con vuestros monstruos.
Guillermo
630154239
En estos momentos me dedico a la Terapia individual, el masaje californiano y al trabajo de autoconocimiento a través de la propuesta corporal  “Movimiento Cuerpo y Creatividad”.