En más de una ocasión a lo largo de mi vida me he sentido desubicado, con un gran desasosiego interno que no sabía dónde colocar ni cómo manejar. Más tarde descubrí y logré comprender de dónde venía, pues no se trataba de otra cosa que un claro síntoma indicándome que me estaba “traicionando” a mí mismo, que estaba yendo en mi contra.

Bendigo el momento en que, hace ya unos cuantos años, se me encendió por fin la bombilla y entonces tomé una decisión que cambiaría mi vida sustancial y cualitativamente: decidí APOSTAR POR MÍ, por lo que nacía de mis deseos, por lo que anunciaban mis inquietudes, por aquello que estaba más alineado con mis valores, con mis ideales y con mi esencia.

Quizá te estés preguntando ¿y eso es así y ya está? Pues no. Como puedes imaginar esa decisión no siempre resulta fácil de mantener. Al día de hoy todavía en momentos de dificultad o incertidumbre me vienen ramalazos en los que añoro regresar a esos lugares, a esos recorridos tan conocidos y cómodos, sin embargo…

Los beneficios de mantenerme fiel a mí mismo son tan gratificantes que una vuelta atrás se vuelve algo sin sentido.

Lo que me gustaría transmitirte es que, si yo logré parar la máquina y bajarme del tren, si aposté por el cambio hacia MI VERDAD y estoy ya avanzando con paso confiado por mi camino, TÚ TAMBIÉN PUEDES HACERLO.

si yo logré parar la máquina y bajarme del tren, si aposté por el cambio hacia MI VERDAD y estoy ya avanzando con paso confiado por mi camino, TÚ TAMBIÉN PUEDES HACERLO.

Mi historia es la de un tipo bastante normal; un tipo más que estudió en la universidad (¿qué estudiaste?) y que tras un periodo como becario fui mejorando día a día en mi trabajo. El duelo por la pérdida de un familiar me obligó a abandonar la empresa en la que trabajaba. Lo siguiente que hice fue sacrificar mi elección de trabajo aceptando uno por debajo de mi cualificación, y lo hice a cambio de permanecer cerca de mi familia. Poco a poco recuperé mi categoría profesional y conseguí un buen puesto de dirección en una empresa multinacional. La verdad es que, para los estándares que se manejan en según qué ámbitos, en aquel entonces se me podría considerar como una persona de éxito, ya que desempeñaba un importante puesto de trabajo (era jefe de área) con un equipo de 43 personas a mi cargo. Se puede decir que gozaba de bastante prestigio, tenía proyección de futuro y un sueldo apetecible, pero…

El pero, como ya os he adelantado, es que no me sentía a gusto. En esa época ahí estaba yo, intentando acallar las voces de protesta que venían de mi interior.

Pero esos “peros”, que no eran pocos, no se callaban. Me hacían sentir que el lugar que ocupaba no era el adecuado para mí. Con todo, mi sensación era ambivalente, ya que a pesar de que en el fondo sabía que me estaba traicionando, era capaz de desempeñar mi trabajo de forma eficaz y exitosa. En fin, que estaba siendo el niño bueno que hace todo lo que se espera de él sin rechistar, sin manifestar lo que bullía en mi interior, lo que sentía que tenía que decir. Estaba perfectamente “adaptado”. Ese lugar que ocupaba tenía una cosa buena, y era que me suplía con una IDENTIDAD, permitía que pudiera reconocerme, saber quién era, por lo menos de cara a la galería.

Ahora me doy cuenta del acierto que es escuchar – y terminar reaccionando a – esas voces de protesta. Gracias a que lo hice hoy camino por la calle con la cabeza bien alta. Ahora me voy a dormir con la sensación de haber cumplido con lo que yo mismo me he propuesto y no con lo que se esperaba de mí. Y otra cosa: estoy al lado de, y colaboro con personas e instituciones que están alineadas con mis valores y manera que entender la vida.

Entre las cosas que han propiciado este cambio, este volver a mí, se encuentran un trabajo continuado de auto observación, un proceso terapéutico profundo, y de manera muy significativa, la influencia de algunas personas de mi entorno o que se han cruzado en mi camino. A ellas les debo muchos momentos de reflexión y de auto cuestionamiento: ¿qué es lo importante para mí? ¿qué lugar deseo ocupar? ¿quién es el hombre que se resguarda tras el personaje? No hay duda: necesitaba poner mi energía en un lugar que estuviera alineado con mis valores y con mi yo esencial. Un lugar donde pudiera sentir la libertad para expresar y mostrarme tal como soy, dejando a un lado la autocensura.

El camino hacia este cambio no ha sido ni llano (exento de dificultades), ni despejado (de dudas), ni liviano (libre de esfuerzos). Me ha llevado unos cuantos años y lo he recorrido de manera intermitente. Cada vez por periodos más largos regreso a mí, a lo que yo soy en mi forma más genuina, más autentica. Me he ido adentrando y transitando por lugares al principio nuevos, en los que cada día he ido construyendo lo que es mi historia hasta este momento, historia a la que confío le queden muchos capítulos por escribir.

Ahora, a ese paso que llaman “salir de la zona de confort”, yo le llamo simple y llanamente abrirme a la vida que está ahí. Como dice Claudio Naranjo, decir “Sí a la Vida.”

Muchas personas que me conocen dicen que soy muy valiente, que con ese paso que di arriesgué mucho. Antes solía quitarle importancia a ese hecho, ya que mi vivencia me hablaba de que hacía lo que me tocaba hacer, que ese paso era la única salida, pero ahora reconozco el gran valor que mostré al apostar por mí y por emprender un camino nuevo: el camino que yo había decidido recorrer.

Cada día que pasa la transformación – que no es otra cosa que un caminar en dirección hacia mi centro-  se va consolidando en mí. Ahora puedo reconocer tanto las cosas que son nuevas como las cosas que siempre estuvieron ahí. Lo único es que ahora se expresan o manifiestan en mí de forma diferente.

Me llena de orgullo compartir contigo que he podido hacer este recorrido mirando siempre hacia adelante, con la ilusión de experimentar lo que está naciendo y está por nacer, y sobre todo con la mirada de agradecimiento a lo que fue. Así es como me siento. Agradecido a todos los sitios en los que he trabajado y a todas las personas con las que he compartido, empresas y personas que ahora percibo diferentes a mí, con diferentes valores de los que yo identifico como propios. Todos y todas han contribuido a que vea la vida con una mirada más amplia y rica. Me han aportado, acompañado en mi recorrido hacia lo que ahora reconozco como mi centro, hacia la persona que en verdad siento que soy. Tanto por el conocimiento adquirido como por las experiencias compartidas, me han ayudado a darme cuenta de lo que yo soy, mi ser auténtico, y por donde quiero caminar. Desde aquí honro a cada uno y cada una por lo aprendido, y les transmito mi más profundo AGRADECIMIENTO.

Detrás de las palabras que acabas de leer, de esta mini-confesión o mini-autobiografía, el mensaje que quiero que te llegue no es otro que animarte a que camines en una dirección más alineada con lo que tú eres. Esto es una invitación a que vuelvas la mirada hacia dentro, hacia ti mismo/a, hacia lo que sientes y deseas, y que dirijas tus pasos guiado/a por lo que encuentres, no tanto por lo que te llega de fuera. Yo no me considero ningún héroe, y si yo he podido transitar hasta aquí ¿Por qué no vas a poder tú caminar acercándote a TU VERDAD?

¿Por qué no vas a poder tú caminar acercándote a TU VERDAD?

Te deseo un buen camino.

Guillermo

En estos momentos me dedico a la Terapia individual y al trabajo de autoconocimiento a través de la propuesta corporal semanal “Movimiento Cuerpo y Creatividad”.